'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

12 de diciembre de 2016

Quizás antes odiabas la manera en la que discutía y te llevaba la contraria, 
estabas cansado de tener que luchar contra mí y conmigo todos los días de la semana durante todos los meses del año. 
Quizás rezaste y pediste a Dios que por favor amansase la fiera, que era yo.
Y me amansé cuando dejé de sentir.
Ahora es cuando tu vuelves a rezar y a pedir a Dios que por favor, se desamanse la fiera, que por favor vuelva a buscar pelea todos los días y a llevarte la contraria para aprender, porque

calladita no estoy más guapa.
Se amansó la fiera, desgraciadamente, y quien ya no busca revolución es porque está muerto o a punto de hacerlo. Vida es muchísimo más que levantarse, quejarse y volver a dormir, 
cogerse la borrachera del sábado, viernes, martes y jueves, y si el domingo se hace cuesta arriba, también. 
Es la fiera amansada 
que ya no quiere luchar

11 de enero de 2016

1:36

Me gusta como pone las manos en mis caderas y las agita lentamente,
o no tan lento.
Me gusta el caos que deja por mi pelo porque le encanta acariciarlo,
y como hace que se me olvide todas las veces que yo misma me maldigo.
Hace que bailar sea fácil y que cantar o tararear canciones en el coche cobre sentido.
Me sienta bien, porque me permite mandar a tomar por culo la métrica en los poemas y me recuerda
que, los mejores escritores, lo hacían como nosotros,
como les daba la gana.
No sabría como explicar a una persona que no fuese yo todas las cosas absurdas que merecen la pena cuando me agarra la nuca
o como sube las persianas cuando me abraza por detrás
son todo recursos literarios, la verdad es que nunca deja entrar la luz
pero yo lo veo todo mucho más claro cuando estamos juntos.
He perdido la noción del tiempo que lleva besándome,
y a pesar de que siempre me ha preocupado demasiado la fugacidad del tiempo
me da igual lo deprisa que corra si me mantiene a su lado.
Tiro todo por la borda cuando me sonríe
y muchos lo escribieron antes, pero seguro que pocos lo sintieron tanto.
Porque, hay que sentir mucho por alguien para dejarle entrar del todo en tu vida,
en tu poesía
y para permitirle que te destroce tu manera favorita de escribir.
No lo entendéis, tengo tanta ansía de inmortalizar mis sentimientos que no puedo pensar en la sonoridad del poema. No es un poema a simple vista, pero yo lo siento como tal si habla de ti.

10 de diciembre de 2015

!

Entonces lo veía, todos subíamos unas escaleras interminables que parecían llevarnos a nuestro fin. Los pasos sincronizados, sin mediar palabra, sin ver Sol, sin sentir nada. Sólo subiendo.
Tenía la sensación de haber estado allí antes, de haber visto mi final en esas mismas escaleras que curiosamente, eran infinitas...
Los demonios recorrían nuestras mentes y los fantasmas rondaban nuestras ánimas. Ambiente lúgubre.
¿A dónde íbamos? ¿Por qué nadie hablaba? 
Entonces las infinitas escaleras terminaron.
Pasillo largo, casi interminable.
Avanzamos.
Y casualmente despierto.
No era nada más y nada menos que mi pesadilla diaria.

(felicidades a los que no sois capaces de entenderlo...)

2 de noviembre de 2015

No hay.

No hay futuro.
No lo hay porque el futuro éramos nosotros.
El gato,
la casa de madera,
la calefacción,
la estantería,
"El próximo verano nos vamos a Edimburgo"
íbamos a ir a Grecia, a Roma
¡Joder, teníamos que visitar Asia!
Teníamos encajadas a la perfección toda nuestra vida y ahora
qué
No hay futuro
No hay futuro porque me niego a que sea el típico de ama de casa con dos hijos,
que odia a sus hijos,
a su marido empresario
y a su puto trabajo.
Me niego a un futuro sin revolución
y tú y yo éramos la revolución perfecta.
No hay futuro
porque no considero futuro a vivir en una casa
en la que no hay poesía y amor
por todas partes
ni discos de jazz,
ni fotos de Edimburgo.
No hay futuro porque prefiero que no lo haya;
porque es imposible llamar futuro a algo en lo que no éstas tú.
Me la suda que fuesen planes llenos de humo,
era un humo muy real.
Y si no hay gato,
poesía, jazz,
caricias, trabajo horrendo,
Edimburgo, series,
Johnny Cash, Zafón,
gofres y camas desechas
No es futuro.

(El presente está ya muy cerca, ya no hay presente)

14 de octubre de 2015

Noche contigo pero sin mí

Hemos bebido cerveza y café
hemos hecho nuestros el sofá y la cama,
haciendo que, como siempre,
el techo se abra y nos deje ver las estrellas
que en realidad no existen.
Hemos hablado de mil mierdas
intrascendentales
y no nos hemos dicho nada
mirándonos a los ojos.
Así que yo ya no sé.
Me he vuelto loca al saber que compartíamos cama
pero no almohada.
Había un enorme espacio entre nosotros.
Sé dormir sin ti pero casi que mejor contigo.
Apuré las pastillas y un sueño largo
en el cual yo tenía valor
y tú ganas de quererme.
Pero luego me he despertado y,
como siempre,
te he rogado mil veces que no te fueras.
Pero fue tan inútil como rezar todas las ncohes,
estaba pidiendo que se quedara
a alguien que llevaba tiempo
yéndose.

Rendición

Voy a empezar por el final: Las cosas se acaban.
¿A los ojos de quién? Nada que conserva un sentimiento está muerto, así que tú y yo estamos jodidamente vivos.
Somos una puta yincana de emociones. Eso es una mierda.
Quizás esté totalmente equivocada y sí que estamos hechos el uno para el otro, tal vez en otra vida.
Hoy me odias y ayer me querías. Ayer te odiaba, pero todos los demás días te quise. Ni para eso nos ponemos de acuerdo.

7 de octubre de 2015

No queréis amar intensamente

— No querrás quererme — le dije con tono firme.
— ¿Por qué? Te conozco de hace meses y tengo muy claro lo que quiero contigo.
Quizás debería de haberle advertido acerca de mi histeria, de mis múltiples salidas de carretera en la curva más difícil...
No sé, decía que me quería igual, pero como pasa con todo lo poco bueno, no duró mucho.
No estuviste ahí cuando rompía vasos con tu nombre, mucho menos cuando me emborrachaba pensando en ti, cuando gritaba tu nombre en baños ajenos agarrada a cuerpos que no eran el tuyo... No nos engañemos, no quisiste estar, joder.
Todos buscáis una tía loca hasta que la encontráis.
No aparecéis cuando buscamos en el amanecer vuestro nombre, cuando perdemos la compostura y escribimos hasta desangrarnos.

No
queréis
amar
intensamente.

No nos busquéis, joder, porque nos vais a encontrar bebiendo cerveza y fumando en cualquier acera en frente de garitos de mala muerte. Nos encontraréis para darnos ese amor de una noche, en la que nosotras nos enamoraremos.
Nos gusta todo lo que os mola para un rato; el sexo duro y el rock and roll, las cartas a manos y las pastis antes del chupito.
¿Quién no se cansa del desenfreno? Sólo los que vivimos en él podemos aguantar esta desidia constante.
Pero qué fácil enamorarse por un rato de la chica poesía que revoluciona tu vida unos meses.
Podéis iros, lo hacen todos.
Las locas como yo estamos acostumbradas a las pérdidas. Estaremos unos meses dejando el puto suelo lleno de colillas, de hachís por todas partes y mucha tristeza. Luego volveremos a la acera de en frente de ese garito a ponernos perdidas de vino y gritaremos vuestro nombre a cualquier desconocido, en cualquier baño.

La cama de debajo de nuestra ventana.



Toda mi casa tiene sabor a ti, partes donde te has quitado la ropa y otras donde te has desnudado.
Pero, debajo de mi ventana hacías ambas cosas cada noche.
No nos hacía falta ver las estrellas ni un bonito paisaje, servía el tendedero de mi vecino y los edificios viejos para pasarnos las horas sentados como dos gatos viendo correr la noche, fumando, hablándome de ti, hablando de nosotros, escuchándote hablar como si cada palabra fuese una nueva profecía.
"Los humanos vamos hacia atrás" decías mientras sujetabas el cenicero.
Nunca pensamos igual, ni mucho menos, pero verte tan desnudo me embobaba.
Como si el resto del mundo no existiese, hacíamos nuestra aquella habitación solo con palabras.
Tu mundo interior, lo llamé. Nunca entró en mis cuatro paredes, pero sí me caló hondo.
Había ceniza, comida basura, vasos de café, un colchón en el suelo, ropa interior y alma por todas partes.
No somos poetas, pero nos lo sentíamos un poco. 
A veces callabas y decías incluso más.
Había tanto de ti debajo de esa ventana que todavía queda algo.

24 horas

Tengo mucho frío. No nos vamos a engañar, estos 5ºC externos no acompañan, pero mi frío es diferente.
Mi frío coge desde el corazón hasta el alma.

Es de esperar,
de esperarte,
de desesperar,
de desesperarme.


Y es que ya van 24 jodidas horas deseando que te plantes en mi portal, tal y como prometiste, con el depósito lleno y un mapa por el cual no sabré guiarte.
¿Dónde estás? Nosotros nunca faltamos a nuestra palabra y en tan sólo 24 horas ya van dos veces.
"Prométeme que pase lo que pase siempre intentaremos arreglarlo."
No te veo haciéndolo. Y yo no me veo con fuerzas.
¿Dónde estamos, cariño? ¿Ya no soñamos con tirar millas juntos? No quiero carretera si es sin ti.

Nos estamos engañando.

No existe la vida si estamos separados. No hay otro "él" que no seas tú.
Somos un puto "Ni contigo ni sin ti" y yo prefiero un casi contigo a un todo sintigo. Soy imbécil, ya lo sé, me lo decías a menudo.
Tengo más preguntas que respuestas y se me están grabando a fuego.
¿De verdad hemos cambiado?
Qué putada, de ser así. Podríamos acostumbrarnos a nuestros nuevos yoes. Antes eso que serlo por separado. Aunque quizás no quieras, tú y tu puta posición inamovible.
No sé si recuerdas esos tiempos en los que nos complementábamos tanto, eran la hostia. ¿Estarán con nuestros antiguos yoes? Porque quiero que vuelvan, como tú, podrías volver para quedarte. Podría volver la persona que eras, quizás así volvería la mía.
Igual sí están, pero muy al fondo, tapados por el odio y el rencor de tantas discusiones.
Podría proponerte tiempo, pero éste vuela. Y no quiero que tú también lo hagas.
Te espero en el portal, no vuelvas si no es para quedarte.

3 de septiembre de 2015

Piernas temblando

Nunca he creído que tenga unas piernas de escándalo,
pero ahora desde luego,
están escandalizadas.
Ya nadie toca maravillosas sinfonías en ellas,
ni las besan de arriba a abajo.
No las recuerdan lo bellas y largas que son.
Joder, esto ha sido un amor a mano armada;
Armada de caricias,
de cosquillas
de ganas de acariciarme el pelo.
Y después de estas armas que no parabas de utilizar
mis piernas y yo estamos jodidamente escandalizadas
mi cuerpo muy asustado ante la amenaza de sentir a alguien que no seas tú
todo mi sistema inmunológico por los suelos
mi mente aún ebria de las cervezas
y mi corazón se ha quedado con el atracador (y no sólo porque éste llevaba un arma).

16 de agosto de 2015

No es invierno, pero verano tampoco.

Ya no hay tardes de cervezas y rock and roll al Sol
Tampoco días de 5º grados fuera y mil dentro — de nosotros —.
Ni noches de verano borrachos y locos, tumbados en los bancos.
Mucho menos noches de invierno con mantas y películas anime.
Por haber, ya no hay nada.
Tardes monótonas, sin música,
sin calor, sin frío
sin nosotros, los de antes.
No queda más que desgana,
cansancio
y falta de cojones.
Los sueños de los enamorados se han ido con
el amor y las ganas.
No recibo cartas, ni mucho menos flores.
Sólo caras largas y eso,
falta de cojones.
Estamos en plena carrera:
¡A ver quién muere antes de desamor!

11 de agosto de 2015

Habitación 76. ¿California?

Habitación 76 de un motel de mala muerte. 
Nos daba igual, tenía cama, ducha y minibar. Tocadiscos y una luz de neón que hacía que fuese aún más cutre. Nos gustaba, estábamos nosotros. Canciones que definíamos como "nuestras" y una cama con los muelles a punto de salir volando del colchón. Lamparita con lava que sube y baja. Tu whisky y mi vino. Mi comida dulce y tu comida salada. Mi ropa interior tan de mala muerte como el motel y tus calzoncillos bordados, yo que sé, en seda. Las sábanas con tacto raso que a tu lado me parecían putas nubes. El sexo dados de la mano y el sexo usando las manos de maneras menos correctas políticamente. Tú ayudándome a vomitar después de haber terminado la puta botella, como siempre. Tú borracho y melancólico. Paquete de Marlboro y paquete de Winston haciéndose compañía (no sé para qué llevo mi paquete si sólo fumo del tuyo). Pantalones vaqueros con cinto y leggins negros. Camisas de cuadros y jerséis grises. Todo en el suelo. Muchísimo humo. Mecheros sin gas. Olor a látex y sobre todo a amor (también a sexo, alcohol y tabaco). 
Vamos a ducharnos, escojo yo la música:
Venga va, te robo a un mítico, ponemos Johnny Cash ¿O nos ponemos románticos y escuchamos jazz? Venga va, La viè en rose, Louis Armstrong. Me apetece jugar un poco, pon Extremo.
O Seven nation army.
O Rape me.
O ponme otro vaso de vino.
O ponme en la cama y ciérrame los ojos, que estoy demasiado borracha y tú demasiado melancólico...

Vaya locura sería irnos a un motel de mala muerte, podría pasar todo lo que yo quiero que pase, imagínate...