'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

14 de septiembre de 2012

Experta en hacerse daño. (Relato corto)

-Creame señor inspector que esa chica no es lo que parece, que sé que tiene pinta de las buenas, de las que no ha roto un plato en su vida, pero no es así. Que la conozco muy bien.
-Cállese, que soy yo el que trabaja y ella está muerta por lo típico, un atraco que acabo mal, y aquí la tenemos, muerta en un portal. No diga que la conoce, si nunca la ha visto llorar.
Pero no era así, esta vez el inspector se equivocaba, ya que tiempo atrás había sido todo muy diferente.
Ella, Amelie, todas las tardes las pasaba ahí, en el centro, en un portal sentada con sus amigos, los de su clase social. Todos los días mientras ella y sus amigos se "divertían". Veía pasar a un chico nada parecido a ella, tenía pinta de "pobre" y siempre le veía con la misma ropa. Siempre. Algo tenía él para Amelie, quizás ella estaba harta de los típicos, los que solo eran estética y creía que este sería mucho mas verdadero.
Siete y media de la tarde, un sábado.
Amelie hoy esperaba en el portal sentada, no había llegado ninguno aún pero ella ya tenía su diversión asegurada, pero ese día algo pasó.
En ese momento apareció el, con su misma ropa de siempre, se acercó más, ella se levanto. No dijeron nada y lo dijeron todo mientras se besaban.
Carlos, del sur de la ciudad y Amelie del barrio alto. Decidieron ir a otro portal, y seguir besandose como que no hubiera más. Y más, como un CD imposible de parar, play, y más play, y adelantar, nunca pause.
Pero empezó a llover y no pudieron salir de ese portal, aun que incovenientes muchos no tuvieron. Ella decidió llamar a su padre, y decirle que hoy no iba a ir a dormir, mientras que él no tenía nadie a quien avisar de que hoy su colchón estará vacio. Poco a poco las horas pasaban y ellos tenían mucho de que hablar, aunque tenian esa sensación de conocerse de siempre, solo con sentir al otro repirar... El fallo, que había un problema, y es que ella no estaba acostumbrada a aguantar tanto tiempo, ya sabes, sin temblar. Decidieron dormir ahí, para ella era una locura ya que, era del barrio alto, mientras que él no sufría, no tenía miedo, porque su mayor sueño lo cumplió ese sábado a las siete y media.
Un cuarto de hora después, el ya estaba como en el quinto sueño, pero Amelie sólo esperaba el momento en el que estuviese dormido. Solo necesitaba ponerse de todo, pero no quería que él lo supiese. Y de tanta felicidad, esta vez se excedió, el oyó ruidos y se despertó, pero no la pudo parar. En la cabeza de él lo único que se oía es :
"¿Por qué quiere hacerse daño?." Sí, Carlos se conformó con ese día, pero quería más, ¿por qué tenía que ser tan cruel la vida? Decir adiós a alguien que acabas de conocer suele ser fácil, pero esta vez fue diferente. ¿Lo peor? Luego el era el malo, y ella la buena, la del barrio alto.
-Y esa es la verdad inspector, esta es nuestra querida Amelie.

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