'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

16 de marzo de 2013

1999

Hay momentos que son indescriptibles, pero sin embargo este no era uno de ellos. Se podía describir toda aquella situación con pocas palabras: Amargura, miedo y soledad, soledad que abundaba todos los días en mi, en mis palabras, en mis propios ojos. Soledad que mataba cada vez que podía. Se irá de la misma manera que vino, sola, pero mientras dura, todos mis recuerdos eran tan grises como lo puede ser el humo de un cigarro, y tan transparentes y olvidadizos como el humo de los coches.

Me abriga el calor de las personas, y en esa habitación hacía bastante frío, un frío aterrador, que te ponía la piel como escarpias, en el mismo momento en el que recuerdas todo lo que sucedió. Y ahora ya vuelvo a tener frío, ya vuelvo a recordar la conversación que nos dejó dolidos, no por sus palabras, si no por los sentimientos aguados que pasaban por cada una de ellas, y tú lo sabías, y yo lo descubrí momentos después.

El miedo te acorraló, de la misma manera que a mi muchas veces lo intenta, y lo consigue eh, de verdad que lo consigue. Después de aquellas palabras solo nos quedaba pensar, a cada uno a nuestra manera, pero pensar.

Pensar en por ejemplo, que lo único absoluto es la muerte, o al menos eso dicen. Yo veo totalmente absoluta la soledad que me ampara, los papeles en los que escribo, el dolor de estas palabras, pensé mucho en todo...

....Y luego me rompí sin hacer ruido. 




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