'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

26 de abril de 2014

fin

Y cómo fue aquella despedida.
Cómo sigue doliendo ese último te quiero que nos dijimos.
Escuece el paso de los días sin ti, no sé,
me gustaba como me abrazabas,
la manera de besarme,
me gustaba mucho lo torpe que eras bailando, casi tanto como yo.
Te pido perdón por los bailes,
por las discusiones fuera de lugar,
por los te quiero que no decía a su debido tiempo.
Y sobretodo perdón por no habernos sabido querer,
porque podría haber acabado...
De otras mil maneras.

Hay mil formas de tirarlo todo por la borda,
y nosotros tan idiotas,
comprobamos casi todas,
eligiendo la peor.

19 de abril de 2014

J²LA²M ♥

No sé, siempre me han gustado las fotos viejas y ridículas, yo que sé, al fin y al cabo, una foto de hace dos meses no tiene porque significar nada, una foto de hace 2 años y que pueda seguir compartiéndola con vosotras, sí.
Puede significar muchas cosas; años juntas, cambios, pero sobretodo, que una pequeña parte de nuestros antiguos "yo" sigue con nosotras. No hablo de físico, hablo de que si después de tanto tiempo seguimos juntas, es porque quizás no hemos cambiado tanto, porque quizás seguimos siendo igual de niñas, o quizás solo a veces. Hablo de crecer juntas, de los años más importantes. No sé si me entendéis.
Conociéndoos, ahora me querréis matar por sacar estas fotos a la luz, pero joder, hemos cambiado, estamos cambiando. Y cuando nos agobiamos tanto, sobre bachiller, sobre verano, sobre notas, sobre crecer en general... Acordaros de los pasillos de segundo de la ESO. De Julia llorando por algunos exámenes o de gritar, igual que ahora. De Lucía contándonos todo lo que había copiado (empezaba fina la mujer), de Alba enfadadísima por "la puta flauta" que nunca acertaba ni una nota, que se le complicaba hasta tocar las claves. De Ana y sus primeros amoríos felices. De tener sociales en inglés. De Marina más calladita que nunca. Y yo saliendo de los exámenes de matemáticas con Asun, dejándolos en blanco.
Qué felices éramos volviendo a casa a las nueve y media... Para qué queríamos más.
Pasa el verano y llegamos a tercero.
Y joder, somos las de tercero. Tenemos física y química, biología, tecnología... Y yo hasta ELECTRICIDAD. Y qué, eh, tercero no lo veis tan lejos, estoy segura.
Porque en tercero empezaron las primeras "fiestas JLAM", las primeras bufas, los primeros problemas algo más serios. Y ni qué decir de los exámenes. Vaya curso para algunas (YO). Y ese curso nos unió más aún, si pudo.
¡Qué llegaba Salou! Qué nervios. Un finde juntas, fuera de León, en un hotel, portaventura... Y vaya, vaya Salou. Estaba claro que no íbamos a aguantar 4 días juntas sin discutir, ¿cómo nos gusta tanto discutir? Si es que nos gritamos por todo.
Joder, no faltaba nada para el verano ¡El verano! que algunas ya tenían los 15. Lo veíamos como lo mejor. ¿Y qué pasa siempre en los veranos JLAM? Que nos separamos... ¿Y cómo llega Septiembre? Cargado de reencuentros y abrazos; "¡Qué morena tía!" "¡Se te ha aclarado el pelo un montón, estás guapísima!" "Cómo echaba de menos estar todas juntas... ¡Qué empieza cuarto!"
Y mirad, faltan dos meses para nuestro próximo verano.

Y cómo hemos cambiado, y cómo seguimos de iguales...

No estamos perdiendo trenes; nos estamos equivocando de destino.

Hoy es uno de esos días, en los que me apetece escaparme. En los que me apetece montar en un tren, y olvidar todo lo que había visto antes. Pero quizás esta vez el problema no es mío, si no que el tren ya no sale, y cuando sale muchas veces descarrila, volviendo al principio. El problema esta vez, no es que yo esté demasiado romántica como para escribir que quiero escapar, si no tuyo, que nunca te decides a salir, que nunca has viajado lo suficiente, y que siempre prefieres quedarte en la estación observando como salen los demás. O quizás la culpa es mía, porque todo tren necesita pasajeros a los que llevar y yo nunca te he dejado suficientemente claro que quiero montar. Pero, que sé yo. Ellos tienen su destino, y tienen que acabar en él.
Y tú, que dejaste de ser un tren cualquiera para empezar a convertirte en mi escapatoria, ahora ya, empiezas a formar parte de la misma rutina, ya no eres el que me hacia huir de todo esto, ni tampoco eres la persona que hace que esa rutina merezca la pena. Ahora, eres uno más de los que hace que todo sea más difícil por aquí, quizás ya no me gusta tanto escaparme contigo.

A veces no dejo de pensar en esos trenes, que tienen más pasajeros, pero que tampoco salen, porque no reciben al que quieren, quizás, ese me está esperando a mí, quizás, ese es el tren que de verdad yo quiero coger. Y quizás, el que estoy cogiendo, no va a ningún  sitio, porque no me necesita a mí.
Quién no se ha equivocado alguna vez de destino, o ha adelantado su billete, y lo ha acabado perdiendo. Y yo ahora, me estoy equivocando, como lo hice contigo (desde el principio).
Hay otros, que llevan a lugares más bonitos, pero el que yo necesito, no me lleva a un sitio bonito, ni con mucha gente, pero está lejos, lejos de las estaciones en las que la gente pierde sus trenes, o se quedan esperando. El que yo quiero coger lleva a una estación, en la que todos salen, porque las personas aciertan cogiéndolos.
También podría dejar de hacer símiles con trenes (creyéndome poeta, o yo que sé) y decirte a la cara que tú no eres lo que necesito, que lo que realmente quiero, lo estoy viendo escapar -por ti-. Que los trenes, no se asemejan a nada a lo que yo siento, porque, antes o después salen, y tú llevas meses sin moverte en la estación, esperando a que yo me monte, o te empuje.
Y a veces yo me canso de empujar.
Y a veces, tu decides arrancar, pero yo ya no quiero irme.
Porque quizás, la persona que estoy viendo que se escapa, empujaba conmigo (empujábamos juntos, por lo mismo, acabando en lo mismo).
Mientras que tú, te dejas tirar,
y a veces, ni si quiera dejas que yo te empuje.

Supongo que contigo los precipicios ni si quiera me dan tanto miedo, porque no veo tan triste nuestros finales.
Supongo que no se me encoge el corazón cuando veo tus llamadas.
Y supongo, que querer no es lo mío. 
Quizás el problema es tuyo, por no haberte intentado acostumbrar a mí,
O quizás es mío, por no haberme intentado acostumbrar a ti.

El caso, es que unos se acostumbran más que otros, y en esta ocasión, yo soy el tren que no sale otra vez.
Y qué puedo decir, si yo estoy esperando a acostumbrarnos, cuando de repente llega alguien, y me dice que no hace falta, que eso es un rollo inventado, que si quieres a alguien no hace falta acostumbrarte.
Que a veces no es suficiente con reírte un poco,
ni si quiera con unos cuantos polvos mal echados.
Solo estoy diciendo, como dije al principio, que hoy es uno de esos días en los que quiero escapar; y que el tren no sale, y cuando sale, descarrila.
Y mientras mi tren descarrila, hay otro que está dirigiéndose hacia donde yo quiero.

6 de abril de 2014

reviento con seguridad el tiempo

La verdad es que nunca fui de memorizar las cosas, ni de aprender números sin sentido, ni fórmulas, ni nada que no contase con un valor sentimental.
Y no sé si es por eso, que he memorizado cada una de tus marcas, he aprendido el número de tus lunares, y sé la ecuación perfecta para llegar hacia ti.
Supongo, que no por cualquiera te tragas el orgullo, que sé yo.
No escribo si no es a ti,
no siento,
no soy,
no estoy
si no es contigo