'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

6 de mayo de 2015

Hueles como el hogar.

Te quiero.
Soy vulgar y banal; ya lo sé.
Pero tengo miedo de que no me creas,
de que huyas de este desastre recompuesto,
que cada día se reafirma
en que te quiere.

Te quiero.
Incluso a tu parte mala,
a los gritos y a las malas contestaciones,
a los miedos.
Incluso a tu parte a la que no le gusto,
al odio y las contradicciones,
a los momentos tristes.

Pero por lo que más te quiero,
es por las risas, el café,
las mantas, el tabaco,
las conversaciones triviales,
las conversaciones trascendentales,
por el gotelé, por la comida,
por el sexo apresurado y por el duro,
por los viajes,
por los planes,
por la vida contigo
y el miedo a la vida
sin ti.


Por el olor a hogar,
por los mordiscos en el moflete,
por las cosas nuevas
y sobre todo
por las cosas conjuntas.

Te quiero.
Y por eso quiero que lo sepa todo el mundo;
porque la felicidad es para compartirla
— en su justa medida, tú eres para mí. 


Y por si dudas...

Te quiero más que a estas palabras mal escritas.

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