'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

6 de mayo de 2015

Sin remite.

Entonces lo vi, en el buzón ya no estaba tu nombre y los cajones de casa ahora apenas tenían mi ropa interior (alguna que otra cosa sin estrenar) y un montón de cartas tristes que estaba a punto de dejarte en la mesita cuando yo no estuviera. Pero no cartas tristes de despedida, sino sobre todo lo que me dolía quererte cuando no estabas. Por casa ahora sólo suena un poco de indie triste y ya nada de rock duro que utilizábamos para escaparnos del mundo cuando ya no podíamos más. Las sábanas, joder, las sábanas, seguían oliendo a ti desde kilómetros. No sé cómo decirlo, la gente decía que no olía a nada, que la casa tenía el mismo aroma de siempre, a café (mal hecho, ya sabes, nunca fue mi punto fuerte), pero yo lo notaba. Llegaba y solo había un poco de soledad, indie triste, y tu olor en las sábanas. Un montón de estanterías desordenadas, que apresuradamente habías recogido para marcharte antes de que yo llegara. No podría explicarte cómo me sentí en ese momento, pero no fue bien. Me quitaste la vida en ese suspiro:
— ¿Las cosas están bien?
Y no respondiste. Simplemente ese corto suspiro que a mí me duro como 3 inviernos, con amargo sabor a melancolía, a "me gustaría decirte que sí, porque te quiero, pero... No"
Me gustaba escribir las cartas sin remite, porque tu dirección era la misma que la mía, y con tan sólo dejarlo en tu mesita, en tu lado de la cama, o quizás, justo en la estantería al lado del queso, la encontrarías al minuto. No me hacía falta llamarte, ni sorprenderte en el portal, porque era el mismo. Pero joder, las cosas estaban cambiando, y notaba que tu mirada de "Sólo te quiero a ti" estaba cambiando por "Te quiero, pero también me respeto, así que me voy."
Y me negué a aceptarlo durante todas esas semanas en las que me gritabas y me avisabas: "Se va a acabar, me voy a ir." Y yo, como buena niña que soy, no barajaba entre mis opciones el discutirlo, sino el callarte a besos y terminar en la cama, con esas listas de rock que tanto te gustan, para que no volvieses a decirlo.
Pero, no podía controlar lo que pasaba por tu cabeza cuando tenías la boca vacía de mí, de sueños. Así que seguías decidiendo que te ibas a ir, mientras yo seguía escribiendo cartas, y más cartas, que acumulaba en el cajón, al lado de la ropa interior sin estrenar.
Te juro que todavía pienso que es una broma y mañana cuando me despierte voy a ver tu nombre en el buzón, los vinilos por el suelo, la casa hecha un puto desastre, el aroma a sexo, a whisky, a plástico, a rock, a desorden, a café bien hecho y a amor. Tu olor por toda la casa y no sólo en las sábanas. Voy a tener puesta tu camiseta, mis bragas favoritas y todo esto mientras llueve fuera.
Pero no es así, te has ido del todo, no lo asumo del todo; voy a comprar vinilos, a empezar a escuchar esa música que no me gustaba, me voy a comprar un coche, voy a comer comida basura, y voy a imaginarme todo como si estuvieras aquí. También voy a comprar calzoncillos como los que a ti te gustan, y los voy a dejar todas las mañanas tirados alrededor de la ducha, para creer que aún estás, pero desgraciadamente, voy a tumbarme en el sofá a leer o quizás a no hacer nada, y no te voy a tener dándome el puto coñazo con tus dudas sobre qué ver esa noche.

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