'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

31 de julio de 2015

Cráteres

El hombre de mi vida tiene grietas,
dos son perfectamente circulares y
se posan en sus mejillas cuando hago algo estúpido.
Tiene un precioso pelo negro
y unos ojos que,
simplemente,
cambian la vida a cualquiera.
También es bastante imbécil (menos mal)
como para no tratarme de dama.
Tiene unas manos grandes y
maravillosamente descuidadas.
Un montón de venas, más marcadas
que las de cualquier otro mortal
por las que,
no nos engañemos;
más que amor o sangre, corre odio.
No baila. Bebe whisky y lee a Lovecraft.
NO ES JODIDAMENTE ADORABLE
a vuestros ojos de humanos.
Pero fuma, escribe,
y, a veces, tiene buen humor.
Me hace reír, incluso pone mi música en su coche.
Es bastante escéptico y jodidamente cabezota.
¿Qué cuándo le vi por primera vez..?
Un sábado, en mi bar favorito
y con su borrachera favorita.
No, no me despierta con café y rosas,
pero me despide con comida basura
y buen sexo.
Me presta libros, ropa
y un trocito de su vida (convirtiéndola en nuestra).
El hombre de mi vida,
se desquicia cuando hablo sin pensar,
y cuando hablo mucho, en general.
Sigue fiándose de mí (a veces)
cuando le guío en alguna carretera,
y me prometió venir a buscarme
con el depósito lleno —cuando nos lo permita la vida—
No sé cómo cojones es el hombre de vuestra vida,
el mío, moreno, guapo
y con enormes ganas de hacerme cosquillas
cuando lloro.

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