'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

14 de octubre de 2015

Noche contigo pero sin mí

Hemos bebido cerveza y café
hemos hecho nuestros el sofá y la cama,
haciendo que, como siempre,
el techo se abra y nos deje ver las estrellas
que en realidad no existen.
Hemos hablado de mil mierdas
intrascendentales
y no nos hemos dicho nada
mirándonos a los ojos.
Así que yo ya no sé.
Me he vuelto loca al saber que compartíamos cama
pero no almohada.
Había un enorme espacio entre nosotros.
Sé dormir sin ti pero casi que mejor contigo.
Apuré las pastillas y un sueño largo
en el cual yo tenía valor
y tú ganas de quererme.
Pero luego me he despertado y,
como siempre,
te he rogado mil veces que no te fueras.
Pero fue tan inútil como rezar todas las ncohes,
estaba pidiendo que se quedara
a alguien que llevaba tiempo
yéndose.

Rendición

Voy a empezar por el final: Las cosas se acaban.
¿A los ojos de quién? Nada que conserva un sentimiento está muerto, así que tú y yo estamos jodidamente vivos.
Somos una puta yincana de emociones. Eso es una mierda.
Quizás esté totalmente equivocada y sí que estamos hechos el uno para el otro, tal vez en otra vida.
Hoy me odias y ayer me querías. Ayer te odiaba, pero todos los demás días te quise. Ni para eso nos ponemos de acuerdo.

7 de octubre de 2015

No queréis amar intensamente

— No querrás quererme — le dije con tono firme.
— ¿Por qué? Te conozco de hace meses y tengo muy claro lo que quiero contigo.
Quizás debería de haberle advertido acerca de mi histeria, de mis múltiples salidas de carretera en la curva más difícil...
No sé, decía que me quería igual, pero como pasa con todo lo poco bueno, no duró mucho.
No estuviste ahí cuando rompía vasos con tu nombre, mucho menos cuando me emborrachaba pensando en ti, cuando gritaba tu nombre en baños ajenos agarrada a cuerpos que no eran el tuyo... No nos engañemos, no quisiste estar, joder.
Todos buscáis una tía loca hasta que la encontráis.
No aparecéis cuando buscamos en el amanecer vuestro nombre, cuando perdemos la compostura y escribimos hasta desangrarnos.

No
queréis
amar
intensamente.

No nos busquéis, joder, porque nos vais a encontrar bebiendo cerveza y fumando en cualquier acera en frente de garitos de mala muerte. Nos encontraréis para darnos ese amor de una noche, en la que nosotras nos enamoraremos.
Nos gusta todo lo que os mola para un rato; el sexo duro y el rock and roll, las cartas a manos y las pastis antes del chupito.
¿Quién no se cansa del desenfreno? Sólo los que vivimos en él podemos aguantar esta desidia constante.
Pero qué fácil enamorarse por un rato de la chica poesía que revoluciona tu vida unos meses.
Podéis iros, lo hacen todos.
Las locas como yo estamos acostumbradas a las pérdidas. Estaremos unos meses dejando el puto suelo lleno de colillas, de hachís por todas partes y mucha tristeza. Luego volveremos a la acera de en frente de ese garito a ponernos perdidas de vino y gritaremos vuestro nombre a cualquier desconocido, en cualquier baño.

La cama de debajo de nuestra ventana.



Toda mi casa tiene sabor a ti, partes donde te has quitado la ropa y otras donde te has desnudado.
Pero, debajo de mi ventana hacías ambas cosas cada noche.
No nos hacía falta ver las estrellas ni un bonito paisaje, servía el tendedero de mi vecino y los edificios viejos para pasarnos las horas sentados como dos gatos viendo correr la noche, fumando, hablándome de ti, hablando de nosotros, escuchándote hablar como si cada palabra fuese una nueva profecía.
"Los humanos vamos hacia atrás" decías mientras sujetabas el cenicero.
Nunca pensamos igual, ni mucho menos, pero verte tan desnudo me embobaba.
Como si el resto del mundo no existiese, hacíamos nuestra aquella habitación solo con palabras.
Tu mundo interior, lo llamé. Nunca entró en mis cuatro paredes, pero sí me caló hondo.
Había ceniza, comida basura, vasos de café, un colchón en el suelo, ropa interior y alma por todas partes.
No somos poetas, pero nos lo sentíamos un poco. 
A veces callabas y decías incluso más.
Había tanto de ti debajo de esa ventana que todavía queda algo.

24 horas

Tengo mucho frío. No nos vamos a engañar, estos 5ºC externos no acompañan, pero mi frío es diferente.
Mi frío coge desde el corazón hasta el alma.

Es de esperar,
de esperarte,
de desesperar,
de desesperarme.


Y es que ya van 24 jodidas horas deseando que te plantes en mi portal, tal y como prometiste, con el depósito lleno y un mapa por el cual no sabré guiarte.
¿Dónde estás? Nosotros nunca faltamos a nuestra palabra y en tan sólo 24 horas ya van dos veces.
"Prométeme que pase lo que pase siempre intentaremos arreglarlo."
No te veo haciéndolo. Y yo no me veo con fuerzas.
¿Dónde estamos, cariño? ¿Ya no soñamos con tirar millas juntos? No quiero carretera si es sin ti.

Nos estamos engañando.

No existe la vida si estamos separados. No hay otro "él" que no seas tú.
Somos un puto "Ni contigo ni sin ti" y yo prefiero un casi contigo a un todo sintigo. Soy imbécil, ya lo sé, me lo decías a menudo.
Tengo más preguntas que respuestas y se me están grabando a fuego.
¿De verdad hemos cambiado?
Qué putada, de ser así. Podríamos acostumbrarnos a nuestros nuevos yoes. Antes eso que serlo por separado. Aunque quizás no quieras, tú y tu puta posición inamovible.
No sé si recuerdas esos tiempos en los que nos complementábamos tanto, eran la hostia. ¿Estarán con nuestros antiguos yoes? Porque quiero que vuelvan, como tú, podrías volver para quedarte. Podría volver la persona que eras, quizás así volvería la mía.
Igual sí están, pero muy al fondo, tapados por el odio y el rencor de tantas discusiones.
Podría proponerte tiempo, pero éste vuela. Y no quiero que tú también lo hagas.
Te espero en el portal, no vuelvas si no es para quedarte.