'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

7 de octubre de 2015

La cama de debajo de nuestra ventana.



Toda mi casa tiene sabor a ti, partes donde te has quitado la ropa y otras donde te has desnudado.
Pero, debajo de mi ventana hacías ambas cosas cada noche.
No nos hacía falta ver las estrellas ni un bonito paisaje, servía el tendedero de mi vecino y los edificios viejos para pasarnos las horas sentados como dos gatos viendo correr la noche, fumando, hablándome de ti, hablando de nosotros, escuchándote hablar como si cada palabra fuese una nueva profecía.
"Los humanos vamos hacia atrás" decías mientras sujetabas el cenicero.
Nunca pensamos igual, ni mucho menos, pero verte tan desnudo me embobaba.
Como si el resto del mundo no existiese, hacíamos nuestra aquella habitación solo con palabras.
Tu mundo interior, lo llamé. Nunca entró en mis cuatro paredes, pero sí me caló hondo.
Había ceniza, comida basura, vasos de café, un colchón en el suelo, ropa interior y alma por todas partes.
No somos poetas, pero nos lo sentíamos un poco. 
A veces callabas y decías incluso más.
Había tanto de ti debajo de esa ventana que todavía queda algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario