'nulla vita sine musica'


hacer del caos un arte

2 de noviembre de 2015

No hay.

No hay futuro.
No lo hay porque el futuro éramos nosotros.
El gato,
la casa de madera,
la calefacción,
la estantería,
"El próximo verano nos vamos a Edimburgo"
íbamos a ir a Grecia, a Roma
¡Joder, teníamos que visitar Asia!
Teníamos encajadas a la perfección toda nuestra vida y ahora
qué
No hay futuro
No hay futuro porque me niego a que sea el típico de ama de casa con dos hijos,
que odia a sus hijos,
a su marido empresario
y a su puto trabajo.
Me niego a un futuro sin revolución
y tú y yo éramos la revolución perfecta.
No hay futuro
porque no considero futuro a vivir en una casa
en la que no hay poesía y amor
por todas partes
ni discos de jazz,
ni fotos de Edimburgo.
No hay futuro porque prefiero que no lo haya;
porque es imposible llamar futuro a algo en lo que no éstas tú.
Me la suda que fuesen planes llenos de humo,
era un humo muy real.
Y si no hay gato,
poesía, jazz,
caricias, trabajo horrendo,
Edimburgo, series,
Johnny Cash, Zafón,
gofres y camas desechas
No es futuro.

(El presente está ya muy cerca, ya no hay presente)